jueves, 22 de diciembre de 2016

PROPUESTA PEDAGÓGICA



Mi propuesta es que toda persona, individuo, ciudadano, tenga el derecho de asistir a una escuela donde se le permita escoger el camino de la ciencia o cualquier otra forma de pensamiento que no sea científico, y que el estado garantice la seguridad y la integridad de ellos.
Siendo sensatos, cualquier forma de pensamiento nos llevará directamente al error y a la imprecisión, desde una óptica cientificista. Por lo tanto, lo expuesto anteriormente es solo una petición legítima: que se nos permita ser imprecisos en la forma de pensamiento que queramos, no solo en el científico. La libertad de equivocamos como se ha equivocado la ciencia. Quien quiera dedicarse a construir puentes o fabricar celulares lo haga, y quien quiera dedicarse a la contemplación, a las artes o a la vida de meditación, por ejemplo, también lo haga. De hecho, no hay diferencia entre construir un hermoso puente o pintar un hermoso cuadro, porque para ambas cosas lo que se necesita es pasión. La escuela tiene que enseñar la pasión como acto de vida.